top of page

El dolor que nadie nombra: cuando el amor está, pero no te elige

Hay dolores que no tienen nombre.


No me dolía que se fuera. Me dolía que se quedara a medias.


Que me cuidara, pero sin compromiso.


Que apareciera, pero sin promesa.

Que me amara… sin elegirme.

Y lo peor: que yo siguiera esperando que un día, quizás, tal vez, finalmente decidiera.


Mi cuerpo me gritó lo que mi mente no quería ver La opresión en el pecho llegó primero. Después, la garganta cerrada. La ansiedad constante.


Un cansancio que no se iba ni durmiendo ocho horas.


Hasta que entendí algo que cambió todo:


Un vínculo ambiguo duele más que una pérdida clara.

Porque no te deja hacer duelo.

Porque no podés avanzar… pero tampoco quedarte.

Porque vivís en un limbo emocional que te consume por dentro.


El amor sin claridad no es amor: es confusión disfrazada

Muchas personas creen que su problema es "amar demasiado". No.

El problema es amar en la indefinición.


Cuando alguien:


Te cuida… pero no te elige

Te necesita… pero no te prioriza

No se va… pero tampoco se queda

Dice que te ama… pero sus actos no lo confirman


Tu sistema nervioso entra en caos.

El corazón espera.

La mente se enreda.

El cuerpo colapsa.

Y no es porque seas débil.

Es porque tu cuerpo no puede procesar lo que no tiene forma.


La claridad que necesitaba (y que vos también merecés)


En mi propio proceso entendí algo profundo:


No necesitaba que me amaran más. Necesitaba que me amaran claro.

Amor sin dirección no nutre. Agota.

Amor sin decisión no sostiene. Lastima.

Y sanar no siempre es cortar el vínculo.

A veces es ponerle un límite a la ambigüedad.

Otras veces es aceptar que el otro no puede elegir… y decidir cuidarte vos.


Si estás atravesando algo parecido, te digo esto:


No estás exagerando. No estás loco/a.

No estás pidiendo demasiado.

Estás pidiendo claridad emocional.

Y eso no es exigencia. Es dignidad.

Porque merecés un amor que no te deje adivinando.

Que no te tenga en pausa. Que no te haga sentir "demasiado" por querer certezas.


Acompaño a personas que están atravesando el dolor más silencioso:


El de los vínculos que no terminan de irse ni de quedarse.

Porque sanar no es olvidar al otro.

Es dejar de abandonarte a vos mismo/a.


Si hoy estás en un vínculo que te confunde más de lo que te cuida, y sentís que necesitás claridad, espacio y herramientas para volver a tu centro, estoy acá para acompañarte.


Camilo Castellanos

Comentarios


bottom of page